LARGA ESPERA EN CRUCES | Un mes de cuidados intensivos y esperanza para un corazón saharaui de 6 años

 Iban Gorriti

> Hoy se cumple un mes del día en el que médicos de Cruces operaron el corazón de Mohamed Yahya, joven que sufría una severa dolencia cardiaca

>  Consciente, este síndrome de down, se emocionó hace unos días al oír por teléfono la voz de su hermano desde Tinduf

> La asociación Río de Oro ha organizado un campamento para once niños y niñas saharauis con necesidades especiales este verano

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Moha agarra una mano de un adulto en el hospital de Cruces. | PHOTO | Río de Oro

«El afia ma yuchalwad biha», se oye al otro lado del teléfono. «Con la paz no se juega», traduce alguien. «Es un proverbio saharaui», cierra el círculo una tercera persona. Ni con la paz de un pueblo ni con la paz de un niño se ‘juega’. Hoy, 18 de septiembre, se cumple un mes del día en el que un niño de solo seis años fue sometido a una operación de muy alto riesgo. Un equipo médico, el mejor, del hospital de Cruces de Barakaldo, en paz, trató de poner orden en el sistema cardiaco del pequeño Mohamed Yahya que antes de entrar en quirófano sufría una tetralogía de Fallot. Este mal provoca que el menor, que tiene además síndrome de down, sufriera una grave dificultad para respirar que le impedía dar diez pasos seguidos sin tener que pararse para coger aire.

Llegó en junio a Euskadi a un campamento en paz para once niños y niñas del Sahara con necesidades especiales. Fue posible gracias al empeño guerrero de la asociación Río de Oro de Durango. Ellas y ellos narran que Moha nació en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia). «Ese fue su único error, haber tenido la mala suerte de nacer sin el derecho a una sanidad digna, en una tierra olvidada por el resto del mundo. En una tierra dejada a su suerte hace mas de 40 años por el dichoso acuerdo Tripartito», valoran.

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El niño saharaui tiene mucho humor. | PHOTO | Río de Oro

Desde el pensamiento más humano y positivo aciertan al enfatizar que si Yahya hubiese nacido «en cualquier país de occidente, habría sido intervenido con unos pocos meses de vida en una intervención que apenas conllevaría riesgos».

Situaciones como esta, llevan al equipo de voluntarios de Río de Oro a denunciar que «nosotros entendemos que es responsabilidad directa del Gobierno Español que niños como Yahya tengan vetado el derecho a una sanidad de calidad y por consecuencia el derecho a la vida», señalan con el dedo índice.

Un mes después, continúa en la UCIP, Unidad de Cuidados Intensivos de Pediatría.
POrtavoces del colectivo trasmiten que el estado de Moha «es bueno, respecto a cómo ha estado. Después de una infección tenía muy muy pocas posibilidades de vivir. Y poco a poco, luchando, ha ido superando barreras. Aúnn así sigue en la UCIP, por lo que fuera de peligro no está», comunica Mikel Del Arco.

Yahya está consciente y quiere salir del hospital. Es un niño muy cariñoso, al que le gusta acariciar y que le acaricien, dar cariño y recibirlo. «Es muy gracioso, se ríe un montón y hace reír, es un vacilón», agregan.

Todos menos Lamin que saca la foto!

Saharauis y vizcainos en una foto de familia con Yahyya en brazos de un monitor. | PHOTO |Río de Oro

Él busca es contacto humano: es su juguete preferido. «No le gusta el agua ni de la ducha ni de la piscina… Es más, ni los juguetes demasiado. De los niños y niñas que han venido era de los pocos que casi nunca echaba la siesta y, sin embargo, era de dormirse por la noche de los últimos. Tiene seis años, pero gestos de una persona adulta, algo muy gracioso».

En este mes ha sido intervenido dos veces más. Hoy comunica a quien le visita que «está aburrido de estar en el hospital, tiene ganas de salir ya de allí. Hay días que está más triste y otros más contento. Con su familia estamos permanentemente en contacto por teléfono», explica Mikel del Arco. Hace unos días, Yahya pudo ‘hablar’ por télefono con su hermano, «bueno le escuchaba porque, Moha no habla, y se emociono, lloró».

 

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