‘No temáis, la isla está llena de ruidos’, por Anisia Serendipia

Anisia

Anisia Serendipia

Louise Bourgeois. Estructuras de existencia: las Celdas‘. Museo Guggenheim Bilbao. Hasta el 4 de septiembre de 2016.

GUGGENHEIM

Hoy. · PHOTO · Iban Gorriti

MIS OJOS, QUE CODICIAN COSAS BELLAS_ Nunca dejes que me libre de esta carga que nunca me dejará ser libre. Dicen que hoy -por ayer-, 1 de mayo de 2016, se celebra además el día de la madre. Esto me ha hecho recordar la visita a la exposición de Louis Bourgois (París, 1911-Nueva York, 2010), autora de Mamam, la gran araña que custodia el Museo Guggenheim a la orilla de la Ría: de bronce, mármol y acero inoxidable. Y sobre la que escribió así: “La araña es una oda a mi madre. Ella era mi mejor amiga. Como una araña, mi madre era tejedora. Mi familia tenía un negocio de restauración de tapices y mi mamá estaba a cargo del taller. Como las arañas, mi mamá era muy ingeniosa. Las arañas son presencias amigables que se alimentan de mosquitos. Todos sabemos que los mosquitos transmiten enfermedades y, por lo tanto, son indeseables. Así, las arañas son útiles y protectoras, tal como mi mamá”.

_He estado en el infierno y he vuelto. Y permítanme decirles que fue maravilloso_ Bourgeois se veía a sí misma como un lobo solitario y afirmaba «mi psicoanálisis está en la obra», y mi tema es la crudeza de las emociones, el efecto devastador de las emociones que se sufren. El corpus de su obra está centrado en su niñez, en donde descubrió que se encontraba su impulso creativo: en los traumas y tensiones de su infancia; que su obra es una lucha muy concreta contra miedos concretos, uno por uno.

El inconsciente está estructurado como una pequeña sociedad, escribe el experto en psicoanálisis Hinshelwood, y por lo tanto como una pequeña familia, y como una pequeña familia “es una malla de relaciones entre objetos. Bourgeois juzgaba a su madre racional y reservada y a su padre expresivo e indulgente consigo mismo. y toda su obra oscila entre estas dos identificaciones. La familia poseía un negocio de restauración de tapices y esta contaba que se hizo artista a partir de una situación familiar un día en que les faltó un dibujante. Cuando tenía unos 10 o 12 años, un sábado por la mañana su madre le dijo: Louise, ya que a ti te gusta dibujar y estás dibujando todo el tiempo, ¿por qué no me ayudas con el dibujo de este tapiz así podemos continuar con el trabajo? Me he perfumado con unas gotitas de Shalimar de Guerlain para evocar la escena, después de recordar los frascos de la misma que Louise amontonó en su Celda II. Esencia muy popular en aquel tiempo de su vida, Shalimar fue epítome de la elegancia. Seguro que su madre la usaba.

_Yo no sé de la infancia más que un miedo luminoso y una mano que me arrastra a mi otra orilla. Mi infancia y su perfume a pájaro acariciado_ Esta exposición es sobre todo para ver sus celdas. Un viaje interior a través de unos espacios arquitectónicos cargados de emoción que representan, en cada caso, un mundo particular llenas de referencias y experiencias de su pasado en París sobre aquel taller de reparación de delicados tapices: agujas, hilos… que se integran en los cubículos (el conjunto me han recordado un poco al hospital volador de la inauguración de los JJOO de Londres). Ojos de cerradura en puertas, que ahondan en el secretismo, el voyerismo y el dolor.

Mi madre me dejó atrás dos inviernos
invierno del 26-27 cuando fue a Pau
Yo quería escapar y salvar a la gente del mal. Trabajo deber deseo
todo ya. Y así durante años. Tenía 16 años de edad.
Mi padre nunca perteneció a la casa. Se sentía en el hotel des anges
con las tres niñas y el maniquí en su cama.
La larga búsqueda de un padre que perteneciera a la casa. En St. Sulpice y St. Germain des Prés. Me siento en paz.
Sentimiento de culpa y necesidad de ser castigada o expiar. Incapaces de culpar a sus padres algunos niños aceptan la culpa como propia, y quieren pagar por ella. Si mi padre hubiese fracasado en su mal comportamiento, como pasa con los tontos borrachines, gustosos lo habríamos ayudado y sentido pena por él. Pero mi padre no era para compadecerse, él sentía placer, injustamente, y no pagaba por abandonar a su familia. Hasta puso a Dios de su lado, burlándose de la religión y al mismo tiempo predicando “honestidad”.

Y encima de todo estaba mi madre inocente que sufría, eran dos injusticias. Mi padre era un ejemplo de éxito en la familia, la comunidad. Fue recompensado tanto con placer como con renombre. Pierre no tuvo ni uno ni otro. Pierre era su hermano varón, y murió como la poeta Pizarnik, que no sabía de la infancia más que un miedo luminoso. Bourgois sabía mucho más. Gracias a esas bocallaves en las puertas.

Celda: La última subida. De acero, vidrio, goma, hilo y madera, me ha recordado a otra mujer también adelantada a su tiempo. Culta, rebelde, nihilista… la mal difundida Sissi. Concretamente una escena en la que siendo aún Duquesa de Baviera, la inolvidable Romy Schneider se metía en una jaula gigante que tenía en una casa de campo de su padre donde esta, amante de los animales exóticos, tenía toda clase de pájaros. Poco antes de que a ella le encerrasen en una, en la que ella apodó la jaula de ojo: el palacio imperial de Viena.

Es realmente interesante pero tan inmensa que no se puede contar. Y además de otras preciosas arañas, hay escaleras, de esas que solo suben o solo bajan.

Si pueden, vayan a verla, o simplemente acérquense a ver esa Mamá de casi 9 metros de altura inspirada en las arañas que la artista empezó a dibujar en la década de los 40. Ese homenaje a su madre tejedora, con la que quiso poner de manifiesto la doble vertiente de la maternidad: la madre es protectora y depredadora al mismo tiempo. La araña utiliza la seda tanto para fabricar el capullo como para cazar a su presa, así pues la maternidad encarna fortaleza y fragilidad. Ambas se ven reflejadas en esa gigante que se sostiene sobre unas patas que funcionan al mismo tiempo como barrotes de una jaula y como guarida protectora de la bolsa llena de huevos adheridos a su abdomen.

Es una araña enorme que ya no anda.
¡Y me ha dado qué pena esa viajera!

_Una araña ha formado su lóbrega vivienda con hilos tembladores_ De ese hilo resistente, de esa tela de araña de ese mundo interior vengo_El arte surge de la vida. El arte surge de las dificultades que enfrentamos cuando queremos seducir a los pájaros, a los hombres, a las serpientes o a quien sea. Como en una tragedia de Corneille, donde todos persiguen a todos. A ti te gusta A, y a A le gusta D, y a D le gusta C y así. Como hija de Voltaire, educada en el racionalismo del siglo diecinueve, creo que con el debido empeño, el mundo mejorará. Si trabajo como un perro en todos estos… artefactos, conseguiré el pájaro que quiero.

El arte no trata sobre el arte, sino sobre la vida, y en eso consiste todo: es el hilo que fluye en la tela de araña.

Y a otro le parecerá otra cosa.

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