LOS 10 CULTURISTAS DE JONATHAN MARTÍNEZ · «Aún conservo el carné de la biblioteca de Cracovia»

Jonathan Martínez (Karrantza, 1982) se presta a medirse a 10 culturistas. En la batalla, el periodista traza su estrategia y se mantiene incólume al llegar a completar la decena. El televisivo analista vizcaino y juez y parte en su inconfundible cuenta de Twitter comienza aquí su génesis en la Biblia y finaliza omega en la Luna. Daños colaterales.

JOnathan Martínez foto

Cultura

1.- Un libro.

La Biblia. Un thriller emocionante lleno de sangre, sexo, traiciones y luchas de poder. Piensa en Jacob, que se envolvió el brazo con piel de cordero para que su padre ciego lo confundiera con el primogénito peludo y le adjudicara los derechos de sucesión. Piensa en Onán, que fue obligado a casarse con la viuda de su hermano y como no se atrevía a embarazarla practicaba la marcha atrás a escondidas de Dios. Piensa en  la virgen María, el primer vientre de alquiler. ¿Qué mente retorcida pudo concebir semejante fantasía?

biblia

2.- Una película:

Ciudadano Kane es la película perfecta. En primer lugar porque funciona como trama detectivesca con el pretexto de la investigación periodística. En segundo lugar porque es una colosal tragedia griega. Welles venía de intentar adaptar El corazón de las tinieblas de Conrad y terminó escribiendo junto a Mankiewicz un viaje a la locura de un hombre ebrio de poder. La fotografía de la película es una virguería técnica. Y aún tiene vigencia como retrato del maridaje entre prensa y dominio político, en este caso desafiando a un magnate inclemente como Hearst, que hizo todo lo posible para que nadie viera la película.

ciudadano

3.- Un cuadro:

Me gustan las composiciones caóticas de El Bosco, la extrañeza de Salvador Dalí o las filigranas de Remedios Varo. En realidad siento una predilección adolescente por las vanguardias artísticas, desde  poetas como Guillaume Apollinaire o Vicente Huidobro, artistas como Man Ray o Max Ernst y cineastas como Maya Deren o Luis Buñuel. Durante un tiempo me obsesionaron los paisajes románticos de Caspar David Friedrich. Sin embargo, me quedo con la Olympia de Édouard Manet. Dibuja una versión decadente de una venus de Tiziano y es pariente de la poesía de Charles Baudelaire. Me parece irreverente y captura la atmósfera de un tiempo glorioso en un París mitificado.

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4.- Una escultura de calle:

Por motivos sentimentales, tengo que citar los bustos de Marx y Lenin que permanece en la plaza Urretxindorra de Otxarkoaga, en Bilbao. Crecí a pocos metros de allí, antes de que llegara el monumento, y con el tiempo conocí la historia rocambolesca que había detrás. Cuentan que los bustos pertenecían a la embajada soviética en Madrid y que una asociación de vecinos de Parla aprovechó el desmantelamiento de la URSS para reclamar el monumento. El alcalde del PSOE se negó a instalarlo en la localidad y la comparsa Pa-Ya se ocupó de él y lo trasladó a Bilbao. En la misma ubicación llegó a instalarse una estatua de Txabi Etxebarrieta que el Ayuntamiento de Bilbao no tardó en arrancar.

Marx

Fuente: https://bilbaoarteenlacalle.wordpress.com/

5.- Una canción que le marcó por alguna razón:

Por ninguna razón especial que yo recuerde, aluciné la primera vez que escuché con atención los directos de Bob Dylan. Durante los años 90 fueron apareciendo las primeras grabaciones de The Bootleg Series. En 2004 salió el concierto del Philharmonic Hall de 2004 y me dejó planchado. Me hizo regresar al “The FreewheelinBob Dylan y me quedo con Don’t Think Twice It’s All Right. Luego recuperé el mal llamado concierto de Royal Albert Hall del 66. Escuchaba en bucle It’s All Over Now, Baby Blue. Aquel mismo año se publicó A Ghost Is Born de Wilco y At Least That’s What You Said sigue siendo hoy una canción acojonante.

Turismo

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6.- Una ciudad, país al que volver:

Desde hace más de diez años siempre vuelvo a Cracovia, en Polonia. De hecho aún conservo el carné de la biblioteca. Es una ciudad que mantiene intacto su encanto centenario y la Rynek Główny sobrevivió milagrosamente a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Durante el curso escolar tiene toda la vida de una ciudad estudiantil. A ratos parece conservar un viejo poso soviético. La gente es acogedora. La gastronomía de los bar mleczny es tan sencilla como eficaz. Hay un circuito subterráneo de locales donde se puede escuchar música en directo, desde una banda de rock local hasta delicadas improvisaciones de jazz. El Kazimierz es un acogedor universo paralelo y la ciudad preserva a pocos kilómetros de allí el recuerdo de Auschwitz.

Cracovia

Cracovia. Vicente Carrasco

7.- Un txoko favorito.

El Parque Nacional Natural Tayrona, en la costa caribeña de Colombia. Me gustan los perfiles montañosos y los pequeños pueblos pesqueros. Merece la pena explorar los paisajes submarinos. Los descomunales corales cerebro. Los bancos de peces multicolores. Con suerte sonará un vallenato en alguna emisora de radio mientras te refrescas con una cerveza Águila bajo un sol del demonio.

colombia

OpenAperture (Wikipedia)

8.- ¿Dónde hay las mejores vistas al mar?

En la Scala dei Turchi, cerca de Porto Empedocle, en la provincia siciliana de Agrigento. Es un accidente geográfico espectacular, de un color blancuzco que contrasta con las tonalidades marinas. La perspectiva a vista de dron es de otro mundo. Aquí tiene lugar una divertida escena de Malèna, de Giuseppe Tornatore.

italia

Booking

9.- El destino del mundo que tiene pendiente.

Bagdad. Por motivos obvios y tristes al mismo tiempo.

 

10.- ¿Se apuntaría a un viaje a la luna?

Cuando termine con la Tierra. Si antes no terminan otros con ella.

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