‘En recuerdo de nuestra hermana clarisa del convento de Durango Juana María Calvo’, por Sor M. Olatz

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Sor M. Olatz

Juana María Calvo Zamacaona nació en Erletxe (Galdakao) el 25 de octubre de 1929 y ha fallecido el pasado 3 de octubre. Entró monja clarisa franciscana en Escalante (Cantabria). Como era una persona educada y valiosa pienso que hizo una gran labor en todos los sentidos en ese pueblo cántabro costero.

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Juana María Calvo Zamacona.

En el municipio, abrieron un pequeño colegio donde impartían bachiller elemental trabajando también en labores de lencería para algunas tiendas y bordado a mano. Juana María era una de las que trabajaba en el colegio y también en las labores siendo una de las más activas.

Con el Concilio del Vaticano II llegó junto con los demás documentos la Constitución Perfectae Caritatis que tocaba el punto sobre la vida contemplativa y la consecuencia fue el cierre del  colegio. Por tal motivo tres monjas de aquella comunidad vinieron a Durango para poder dedicarse al colegio. Una de ellas fue nuestra Juana María. Llegaron en 1980.

Nosotras le hacíamos bromas diciendo que gracias a ella conocimos ese barrio tan precioso (Erletxe) y tan maltratado de Bizkaia, porque sólo dejaron la capilla y el garaje y poco más. Para ir a Bilbao todo tenía a mano, el Gallo a 15 minutos andando o en tranvía, y algún tramo en autobús. Se podía ir de muchas formas.

Nos contaba muchas cosas y le decíamos cómo sabía tanto y  contestaba que era gracias a la profesora Doña Jacinta Epelde que se trasladaba de Bilbao a Erletxe parte andando y otra parte en tranvía para darles clases, según Juana una eminencia Doña Jacinta Epelde. Nosotras –algunas- le decíamos la gran suerte que tuvieron con la tal profesora…

Aparte de las anécdotas que podríamos decir era una persona que no paraba todo el día de hacer cosas. Últimamente estaba delgadísima, pensábamos que iba a ir al cielo saliendo en vuelo por un cuadro de la celosía.

El jueves día 1 de octubre debido a unos vómitos le visitó el médico aquí en casa y el viernes al no estar mejor nos dijo por teléfono que la lleváramos a Bilbao a (Zorrozaurre IMQ).

Volvieron el sábado porque no había nada que hacer debido a que la saturación de oxígeno la tenía muy baja junto con otras serias complicaciones de riñón, alguna obstrucción…  En resumen, el diagnóstico fue que estaba en las últimas, como mucho duraría uno o dos  días por tal motivo decidimos traerla a casa para que estuviera con nosotras y no sola en la clínica. Murió a las 23.45 horas de día 03.

Aquí la atendió muy bien una doctora del centro de salud de Durango: Elena Laña. Le visitaron su hermana y una sobrina, pero ella ya no hablaba. De todas formas la vieron y se fueron satisfechas por poder despedirle.

Era muy ecologista como nuestro Padre San Francisco amante de los animales, les daba de comer, etc, a gatos, gallinas, ovejas…. Los gatos le echarán de menos. Seguro. Creo que las gallinas también, dicen que cuando iba donde ellas, hablándoles por supuesto, volaban y se posaban en su cabeza, hombros, casi no le dejaban ni andar y luego volvía para el convento con dos o tres rosas, margaritas o las flores que encontraba y las ponía a los pies de una imagen de la Virgen.

La recordaremos mucho porque también era muy erudita. Cada día nos salía con algo nuevo,  le decíamos: “¡Cuánto sabes! Enseguida contestaba que todo eso y más les había enseñado la Sra. Epelde.

En tantos años podría decir los muchos valores que tenía.

En muchas casas estarán todavía las mantelerías que les enseñaba a hacer a las alumnas con bonitos centros de punto de cruz y otros más sencillos. A finales de curso exponían todas las labores en una preciosa exposición.

Básicamente esto recuerdo con más fuerza de ella. Seguro que me dejo muchas cosas.

Ahora la recordamos en la Paz de Dios y la Virgen de Begoña a quien tanto amaba.

Goian bego, Juana Mari.

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