SUSEDIDOS · De cuando el alcalde Patxi Zurikarai expresó su negación a trasladar la cruz de Kurutziaga a Madrid

Natxo Zabálburu

Hoy me sumerjo en las páginas de la Hoja del Lunes del 28 de julio de 1980. Tal día como ayer, pero  hace 41 años, el rotativo publicaba este titular: La cruz de Kurutziaga podría ser trasladada a Madrid para su restauración. La información es de Pedro Naranjo y cuenta con un antentítulo: Dependerá de la decisión que adopte el Ayuntamiento de Durango.

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Según la noticia, la cruz de Kurutziaga era «uno de los monumentos escultóricos más notables» de toda Bizkaia. Extraño que siendo así, Bilbao  no la haya expoliado como el caso del ídolo de Mikeldi, también de Durango, y en la actualidad en un museo foral.

Y continúa comunicando que el crucero sufrió un atentado el 15 de mayo de aquel mismo año. El objeto del traslado era iniciar su arreglo lo más pronto posible y «con vista de que recupere su original imagen artística».

Razones sentimentales

Según versión del periódico, era mejor enviar la cruz porque sería imposible enviar a Durango al equipo que la reparara. El alcalde Patxi Zurikarai, del PNV, dio su opinión al respecto. Se oponía al traslado de la cruz. «Aparte de indudables razones sentimentales», a su juicio sí había en Euskadi personal técnico cualificado.

El periódico calificaba la cruz de Kurutziaga de barroquismo gótico y de mediados del siglo XV.

Lo que no cita la Hoja del Lunes es que el atentado lo llevó a cabo el Batallón vasco-Español como publicamos tiempo atrás en este periódico digital y que puedes leer a continuación:

 

El Batallón Vasco-Español voló la Cruz de Kurutziaga “para castigar a la ultraizquierdista villa de Durango”

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