‘Los violines suenan piano… piano…’, por Anisia Serendipia

Anisia Serendipia

Los violines suenan piano… piano…

«Veo gentes que escuchan, silenciosas, músicas que rescatan el recuerdo de la otra vereda del olvido»

MIS OJOS, QUE CODICIAN COSAS BELLAS_ La vida solo es soportable si se introduce no utopía sino POESÍA. Después de leer estas palabras del filósofo centenario Edgar Morin he cogido un libro del escritor iruindarra FL Chivite para releer un poema cuyos versos me evocan siempre a Bartolomé de Erzilla y que copiaré más abajo pero, antes lo que he leído en su prólogo: la poesía es algo que te elige a tí. Yo siempre me he sentido muy afortunada porque desde niña la poesía me «abdujo» y siempre ha sido una fuente de dicha para mi: y sobre todo, fáltame la lumbre de la esperanza con que andar solía por la oscura región de vuestro olvido… Poesía y música ensambladas en estos versos de Garcilaso de la Vega ¡pura melodía!.

Dice el poeta Raúl González Tuñón que la POESÍA es un estado de ánimo y, si seguimos con la reflexión de Edgar Morin, introducir poesía en la vida sería poner en ella intensidad, fiesta, alegría, comunidad, felicidad y amor.

Por mi idolatrado Raúl sabemos que se puede ser poeta y no haber escrito un solo verso, como Bartolomé de Erzilla, un pianista  durangués que supo llenar de poesía su corta vida: fiesta, alegría y generosidad sin límite, y transmitirla a través de su música, una música que  volverá a sonar la tarde del martes, víspera de San Fausto, en el marco de la segunda edición del ciclo Batura, que desde octubre de 2021 y hasta junio de 2022 está dedicado a los Compositores Vascos en las Américas y su influencia. No creo que Bartolomé de Erzilla estuviera en América pero su música sí que sonó en las iglesias de las «Repúblicas hispano-americanas», por lo menos por Navidad. Y pudo sonar en México, en la casa de la talentosa pianista de Garai Pilar de Zubiaurre, cuñada de Pilar Elejoste dedicataria de una de las piezas que sonarán esa tarde de martes.

Los versos de Chivite que me evocan a Bartolo:

Tu ausencia está creciendo

de tal forma

que hay tardes

en que el piano

suena solo.

_Si de mi baja lira tanto pudiese el son_ Josu Okiñena al piano y Liana Gordjia al violín interpretarán, entre otras composiciones de músicos vascos e internacionales, 3 de los 6 bailables fáciles que componen la colección «La primavera del pianista». Josu Okiñena es un célebre pianista, profesor y afamado concertista, musicólogo enmarcado en interesantísimos proyectos relacionados con el patrimonio cultural y la investigación artística; y Liana Gourdjia es una    talentosa violinista apasionada por la música contemporánea, concertista y también profesora en Donostia y en París pero, antes fue una niña rusa formada en el Conservatorio Estatal de Moscú. De madre pianista, su abuela violinista le introdujo en el mundo de este instrumento a los cuatro años  debutando como solista en una orquesta a los nueve. Una niña de edad parecida a la de  las dedicatarias de los bailables fáciles de Erzilla Azucena (Mazurca), Lolita (Schottisch) y ¡Márchen! (galop), las jóvenes duranguesas María Jauregi, Lolita Sarrionandia y Pilar Elejoste, alumnas del compositor en Durango. Este contó además con una alumna que se convirtió en una exitosa violinista, la bilbaína Melania Telletxea, discípula a la que dedicó la polka Nancy.

Para preparar su interpretación Okiñena y Gordjia se han valido del librillo de las partituras que componen la colección de seis bailables fáciles editado en 2021 y que está dedicado a las jóvenes pianistas de Durangaldea Edurne Lizundia, Eider Urigoitia y Jone Berrizbeitia, cuyas interpretaciones fueron grabada en un CD en el otoño de 2020,   ejecutadas después  por ellas en sendos conciertos celebrados el 19 de diciembre de ese año y el 13 de junio del actual, en la iglesia de San Francisco de Durango. Este día, festividad de San Antonio, fue presentada la edición de la partitura «La primavera del pianista. Colección de seis bailables del maestro Ercilla». Las tres jóvenes participaron en el proyecto gracias a la gestión de Nerea Barrenetxea.

Y, justicia poética es que la música de Bartolomé – aunque no sea la más característica y por la que destacó en su época, la música genuinamente bascongada del zortziko-, se programe en el marco de Batura, iniciativa que persigue programar y situar la música clásica de Euskal Herria junto al gran repertorio internacional. Un músico local cuyo destacable currículum ha permanecido invisibilizado durante largo tiempo, sonando junto a Tchaikowsky y Rachmaninoff.

 

Y a otro le parecerá otra cosa

 

Este martes, a las 6 de la tarde, en San Agustín, donde Erzilla ensayaba con sus músicos.

Entrada gratuita.

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