20N: Vidas de montaña y pluma

Alberto Cebrián A botepronto IBAN GORRITI1

Alberto Cebrián

Muchos años antes de convertirse en un senil amigo de Nixon, Mao escribió que todos los hombres han de morir, pero que la muerte puede tener distintos significados. Y citaba al antiguo escritor chino Sima Chien: «Aunque la muerte llega a todos, puede tener más peso que la montaña Taishan o menos que una pluma». Es decir, que la vida de quien muere por los intereses del pueblo pesa más que una montaña; mientras que la muerte de un contrarevolucionario o un oligarca pesa menos que una pluma.

En el 20 de noviembre se condensa lo que ha sido España el último siglo. Fue ese día cuando fue ajusticiado el falangista José Antonio Primo de Rivera, cayó el héroe Durruti, falleció en la cama el dictador Francisco Franco y fueron asesinados Santi Brouard y Josu Muguruza. Y hoy la duquesa de Alba también se va al hoyo. Tres de los nuestros y otros tantos de los suyos. Atendamos a los suyos:

José Antonio Primero de Rivera fue fusilado el 20 de noviembre de 1936 en Alicante por participar en el golpe de estado contra la República y ser uno de los instigadores de la violencia contrarevolucionaria contra el Gobierno del Frente Popular. Era un fascista y por lo tanto un enemigo del pueblo. A estas alturas ya debería estar claro a quién sirven los fascistas. Pero por si acaso, traigamos a la memoria un monólogo de la película Novecento:

«Los fascistas no son como los hongos, que nacen así en una noche, no. Han sido los patronos los que han plantado los fascistas, los han querido, les han pagado. Y con los fascistas, los patronos han ganado cada vez más, hasta no saber dónde meter el dinero. Y así inventaron la guerra, y nos mandaron a África, a Rusia, a Grecia, a Albania, a España,… Pero siempre pagamos nosotros. ¿Quién paga? El proletariado, los campesinos, los obreros, los pobres». (Olmo Dalcó, Novecento.).

Francisco Franco era otro fascista. Con él los mismos capitalistas que impulsaron la sublevación del 36 se dedicaron a ganar dinero con la seguridad de los 40 años de paz. Cuando murió, esos mismos (y otros) empresarios, banqueros, terratenientes y parásitos se montaron el chiriguito del 77 y aquí paz y después gloria.

María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, alias Duquesa de Alba, era hasta ahora la cabeza de una familia que durante siglos forjó su fortuna en el asesinato y el latrocinio. La duquesita a la que lloran todas las plañideras del régimen del 77, contaba en 2013 con un capital de 2.800 millones de euros. Era la novena fortuna de España según Forbes. La Casa de Alba es el mayor terrateniente de Andalucía y también una de las principales receptoras de ayudas europeas de la Política Agraria Común: 7 millones de euros en el conjunto del Estado. Aristocracia subvencionada con el dinero de todos.

No puedo terminar sin recordar un ‘meme’ que vi el otro día en internet. En la imagen se podía ver a un veterano soldado soviético de la Segunda Guerra Mundial junto a un padre con su hijo. El supuesto diálogo decía así:

– ¿Mataste a muchas personas en la guerra?

– No.

– ¿Y por qué te dieron esas medallas?

– Por matar fascistas.

Pues eso.

 

*Alberto Cebrián es periodista

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