Claro que es humano visitar a los presos. ¡Faltaría más!

Anasagasti Opinion MUgalari

Iñaki Anasagasti 

El  suscinto relato que presenta Mugalari.info es esclarecedor. Y muy gráfico. Todo un día para estar menos de media hora con su familiar. Cansancio, carretera, riesgo, jornada perdida si no fuera por el contacto humano de ver a tu familiar a través de un cristal sin poder tocarle, ni besarle, ni abrazarle, rutina… Tú puedes contar cosas; él casi ninguna. Y mientras tú vuelves a la vida, tu familiar queda entre cuatro paredes recordando cada palabra que le dijiste y cada mueca, rictus y sonrisa que le dedicaste.

¡Claro que es humano visitar a los presos! ¡Faltaría más!

Y esto  también me recuerda el catolicismo militante y trabucaire del ministro del Interior que condecora Vírgenes, pero  no cumple con una de las obras de Misericordia de la Santa Madre Iglesia que es visitar a los presos, pero en condiciones. Lo de este hombre es pura fachada.

El Papa Francisco le echaría del Templo. Con razón.

Y dentro de  esas condiciones, la primera es la cercanía. La cárcel no puede ser una máquina de venganza sino de reinserción y de atención al prisionero. ¿Por que será que  el gobierno de Rajoy no transfiere la competencia de prisiones que está en el Estatuto de Gernika y es Ley Orgánica? Muy sencillo: Ni son demócratas, ni son lo que predican, es decir, católicos que tienen obligaciones para con sus semejantes.

Estos miembros de la derecha española  consideran que alejar a los presos de sus familias en momentos como estos del fin de ETA es algo que se lo deben a los familiares de las víctimas de ETA. Es decir que hay que darles un plus de pena. Y son ellas las que condicionan a un gobierno débil y sin capacidad de pedagogía para decirles que nadie del franquismo está encarcelado y que pasar página sería acercar a los presos a sus lugares de origen y residencia e ir sacándolos a gentes que han estado casi 30 años aprisionados es obligación de todo buen gobernante que hace una apuesta por la paz,la normalización y la cohesión de una sociedad. Pero esto, se ve, que es pedir peras al olmo.

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