Carta de abrazos (de verdad) a mi tío Younam

Jon Etxebarria Arkarazo
Jon Etxebarria Arkarazo

¡Hola, Younan!:

¿Qué tal estás ahí arriba? Yo estoy aquí muy bien, disfrutando con mi familia, espero que nos estés vigilando de ahí arriba y controlándonos. Nunca he llegado a conocerte, pero me hubiera encantado, por todas las historias y aventuras que me han contado de ti, pareces un tío muy alegre y divertido. No he oído a nadie hablar mal de ti, bueno igual que eras un poco martillo de pequeño pero yo también soy un pelma así que te entiendo.

 

Ama siempre me dice que me hubiera llevado genial contigo, porque somos muy parecidos. A mí la verdad me encantaría jugar a baloncesto contigo en las nubes. Pero eso ya haré, de momento me tienes que vigilar y alegrarme en mis días tristes. No solo a mí, sino a todos con los que has estado.

Tú en alegrar a la gente no tienes que hacer ningún esfuerzo, porque cada vez que miramos tu sonrisa perfecta ya nos alegras.

Hace poco soñé contigo, era un sueño muy dulce. En el sueño aparecías tú durmiendo en el cuarto de ama de la casa de amama e iba yo y te abrazaba mientras dormías. Aunque nunca haya sentido ninguno de tus abrazos, yo sé que los abrazos que me has dado en los sueños son de verdad, los tuyos. Son de esos abrazos que muy poca gente te da. Yo ya sé cuándo un abrazo es bueno y cuando otro es de mala calidad o forzado, y créeme, en mis sueños los tuyos no son forzados ni de mala calidad.

 

Cada vez que pasamos por tu cruz en Urkiola, nunca se nos olvida mandarte un beso, a mí ya se me ha quedado para siempre el gesto. Por cierto, la última vez que pasé por ahí vi unas cervezas. ¡Te gustará mucho la cerveza!

 

Bueno, te tengo que dejar, que mañana me tengo que despertar pronto porque me voy al monte con aittitte.

 

¡Te queremos mucho y te querremos!

 

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