Elecciones en la Comunidad de Madrid

RAFA HIDALGO

Rafael Hidalgo

Se acerca la fecha de las elecciones autonómicas de Comunidad de Madrid en las que salvo sorpresa mayúscula ganará la actual Presidenta Isabel Diaz Ayuso, más conocida por su segundo apellido. Y ganará no por que su gestión en el tiempo que lleva en el cargo haya sido particularmente brillante (antes bien) sino por un cúmulo de circunstancias como suele ocurrir en todas aquellas cuestiones un tanto complejas. Primero de todo, porque esa comunidad respira la ideología de derechas ya que del orden del 50% se encuentra confortablemente instalada en los tres partidos de ese signo, lo que viene a demostrar por si no estuviera sobradamente claro, que la visceralidad, la incultura política y de la otra y la falta de un criterio propio, pesan de forma definitiva a la hora de votar por un determinado partido político.

Pero existe otro importante condicionante además de los citados que es el estado en el que se ha convertido la vida en los casi año y medio que estamos viviendo bajo el reinado del covid19. Hay muchas personas que no han acabado de interiorizar que una situación de la gravedad de la que nos ocupa requiere actitudes atípicas, actitudes de paciencia y renuncia de nuestros hábitos de comportamiento habitual que ponen a prueba nuestra postura ante esa condición que se llama hedonismo, forma de pensar que considera que el objetivo, o incluso la última finalidad que los humanos tienen en la vida es la búsqueda del placer y el goce en todos los sentidos o lo que viene a ser lo mismo que entiende que el placer es «el único y supremo bien».

Para algunas personas y en Madrid debe haber muchas, esos pequeños placeres como ir de cañas, de terrazas de bares, de restaurantes, de juntarse en cuadrillas más o menos numerosas, roza el estado de nirvana porque encaja perfectamente en su condición de hedonistas y eso, esa forma de conducirse, la ha entendido perfectamente la candidata principal de la derecha aconsejada por sus mentores que en el plano de la demagogia son unos auténticos maestros. En lugar del pan y circo de los romanos, démosles lo antedicho por encima de cualquier otra consideración y comerán en nuestra mano. Y así están las cosas, de ahí que me parece que el triunfo de Doña Isabel parezca claro y lo que verdaderamente debe preocuparnos no es lo que pase en Madrid, porque al fin y al cabo con su pan tendrán que comérselo, sino la repercusión nacional que un triunfo de la derecha tendría en el resto del país.

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