Sobre la restricción de ocupación en locales cerrados

RAFA HIDALGO

Rafael Hidalgo

1.769 nuevos casos de contagio. 14,10% de positividad y 731 casos por cada 100.000 habitantes son los datos más que preocupantes que se han dado en el País Vasco al día 22 de este mes sobre el tema que nos tiene ocupados y preocupados desde hace ya un tiempo, datos que no han arredrado al editorialista de Mugalari cuando de forma airada ha arremetido, en su edición del día 23 de este mes, cual Quijote atacando a los molinos de viento lanza en ristre, la decisión del Gobierno Vasco, entre otras medidas, de limitar la ocupación de los locales cerrados a un 35% de su aforo, medida que afecta también a los cines y naturalmente como cine que es, a nuestro querido cine Zugaza. Ante esta decisión el editorialista formula una extraña pregunta y una afirmación como colofón a su razonamiento. La pregunta es «¿saben  los gastos (refiriéndose al Ejecutivo vasco) que – la dirección del Zugaza – tiene que hacer frente con solo abrir las puertas una tarde?. El texto de la pregunta sigue haciendo referencia a nuestro Ayuntamiento cuando dice «¿lo sabe aunque no tenga competencia en el gran problema?. En cuanto a la afirmación viene a decir que » somos cultura y no basura y que en consecuencia no nos pueden despojar de la dignidad». Pues probablemente la respuesta a ambas preguntas será negativa ya que apañada estaría la ciudadanía si el Ejecutivo, al legislar, contemplara toda la casuística que sus decretos van a producir. En cuanto a la afirmación no puedo opinar ya que no entiendo su significado.

Más todavía, en esta cuestión se me ocurre que si de algo se puede culpar a nuestro gobierno autonómico ello es que en ningún momento ( y este es uno más) han actuado con la rapidez y dureza necesarias ante la evolución del covid -19, primando en todo momento los intereses de la economía en general sobre la salud de la ciudadanía.

Por otra parte olvida el autor de la editorial de Mugalari la vieja sentencia latina que dice «primum vivere» que viene a significar, primero vive y después filosofa y que cada tiempo tiene su afán y que en este momento, la prioridad, por encima de cualquier otra consideración, cultura incluida, es sobrevivir en las mejores condiciones. De modo que bienvenidas sean las medidas restrictivas que se impongan tendentes a frenar esta peligrosísima escalada de contagios.

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