La verdad de un rapero trovador

JOnan Hernández

Jonan Hernández 

Siempre que me preguntan cuál es mi estilo de música favorito respondo que solo conozco dos: la música de verdad y la de mentira.

El segundo grupo está lleno de poses impostadas, textos de todo a un euro, fusiones con más aditivos que un precocinado de supermercado y toneladas de mercadotecnia. Al primero pertenecen los músicos que simplemente canta lo que llevan en el corazón, en un ejercicio de auténcia desnudez artística. Uno de estos es Jorgito Kamankola.

Kamankola canta al amor con la fuerza del que ama sin ataduras, a la libertad con las alas extendidas del que sabe que quien la busca solo la encontrará en su propio interior, a las lágrimas de los que dejan atrás su tierra desde el llanto de quien ha vivido en carne propia ese desgarro.

A partir de ahí, se puede hablar de un creador excepcional, capaz de recoger la tradición de los trovadores y repentistas cubanos para transformarla en rap, y mezclarla con otros apellidos de la música como los ritmos de su país (guaguancó, timba, rumba, son…) y de sus otros países (funk, blues, r&r…) con la naturalidad del que aprendió a cantar en algún parque rodeado de sus amigos.

Escuchar sus canciones es reconciliarse con la música.

 

*Jonan Hernández es periodista y músico.

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