Ley de CC, ¿la aprobamos?

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Ander Zubiria

· Ingeniero de la iniciativa Durango Klima que compone junto a Leire Gandiaga y Sara de la Fuente

El pasado jueves día 8 de abril se aprobó una propuesta que es histórica; pero que viene con retraso (y algo de controversia): la primera Ley de Cambio Climático y Transición Energética que, a falta de la aprobación definitiva del Senado, se aprobará de urgencia en mayo. Es innegable que ya era hora de blindar por ley el compromiso con el planeta y las generaciones futuras, que, por cierto, es algo que exigía el Reglamento europeo de gobernanza. Pero vamos con lo importante, ¿cuáles son las claves? y, con lo controvertido, ¿es suficientemente ambiciosa?

En primer lugar, hay que decir que la ley aborda muchas cuestiones; pero pone el foco en la reducción de emisiones, las energías renovables, la eficiencia energética, la movilidad y, no menos importante, medidas para la protección del medioambiente como la obligación de hacer un ‘plan nacional de adaptación al cambio climático’ y la prohibición del ‘fracking’, los nuevos proyectos de extracción de hidrocarburos o la minería radiactiva. Estas últimas prohibiciones son absolutamente fundamentales para que ninguna decisión (política) futura haga que nos desviemos en este camino.

Pero, antes de daros nuestra visión al respecto, dejemos que los números hablen:

Temática Objetivo nacional Objetivo UE Medidas (España)
Reducción de emisiones de GEI

*respecto a 1990

2030: 23% 2030: 55% Revisión periódica al alza de los objetivos, empezando por 2023
2050: neutralidad climática 2050: neutralidad climática
Renovables 2030: 74% de la electricidad y 42% de la energía total 2030: 50% de la electricidad y 32% de la energía total Creación de nuevas subastas para EE. RR, se propone reformar el mercado eléctrico y se apuesta fuertemente por la generación local
2050: 100% de la electricidad 2050: 100% de la electricidad 0 emisiones*
Eficiencia energética 2030: 39,5% 2030: 32,5% Nuevo Plan de Rehabilitación Energética de Edificios para canalizar la financiación europea
Movilidad 2050: 100% del parque de vehículos ligeros sin emisiones directas 2050: no vinculante Se prohíbe la venta de vehículos emisores en 2040, se crean zonas de bajas emisiones en municipios de +50.000 habitantes, se obliga a determinadas estaciones de servicios a instalar recarga de VE y se impulsa la recarga del VE, el transporte público y el ferrocarril de larga distancia (con una Ley de movilidad sostenible)

 

Elaboración propia

Como introducíamos, la nueva Ley ha sido, o muy alabada, o muy criticada y eso solo puede evidenciar una cosa: que se ha leído rápido o que se ha leído ‘con el ceño fruncido’. Pues, la realidad es que ni tan blanco ni tan negro, ni el conservadurismo de parte de la industria-Gobierno ni el sabotaje de algunos colectivos ecologistas. A nuestro entender hay dos críticas, una de ellas indiscutible:

  • Una es el hecho de que llega tarde, por supuesto, ya era hora.
  • Y dos, el que haya espacio para una mayor ambición en cuanto a reducción de emisiones (que no olvidemos que es el quid de toda esta cuestión).

Este 23% de reducción para 2030 ha sido el más controvertido y, ¿por qué? Porque, por un lado, para el Gobierno es suficiente, ya que está en línea con lo que se le pide desde Europa. Pero es cierto que es ‘escaso’ si se compara con lo que reclama la ONU y lo que estima la ciencia para evitar un aumento de más de 1,5ºC (postulado del ecologismo). Esto es, respecto a niveles de 2010, 45% en vez de 38% que se alcanzaría con el objetivo de la Ley.

Ahí el ‘gris oscuro’, vayamos a por los ‘grises claros’. Este objetivo del 23% se revisará al azar y siempre al alza, primeramente, en 2023. Por lo tanto, se abrirá una ventana para hacer pedir más ambición, lo importante es que la Ley se apruebe ya (que llevan casi 5 años a vueltas con ella). Además, a nivel Europa sí que alcanzaríamos el objetivo de la ciencia y esto es importante porque las emisiones tienen un efecto global. De hecho, se ha elaborado un plan para alcanzar, como mínimo una reducción del 50% que ponga sus esfuerzos en alcanzar el 55% (ya que es probable que otros países como China o EE. UU vayan rezagados en esta tarea).

Y es que, lo más urgente a día de hoy no es un porcentaje para 2030. Lo verdaderamente importante es que esto se convierta en una realidad cuanto antes y que se echemos a andar con las acciones que mayores beneficios nos traigan en el corto plazo. Y es precisamente ahí donde, desde lo energético y la necesidad de reactivar la economía, nos atrevemos a decir que se está apuntando en la dirección adecuada, ya que se va a priorizar el autoconsumo fotovoltaico, la rehabilitación de edificios (casi un 10% de las emisiones) y la movilidad eléctrica (casi 1/3 de las emisiones).

En definitiva, os dejamos este breve análisis para que quede claro que ni panacea ni basura. Digamos que es una necesidad que llega tarde, pero llega; que puede ser justa, pero que se va a ajustar y, muy importante, que da un golpe en la mesa prohibiendo por ley cuestiones que son y serán inadmisibles.

 

 

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