Libros como este nuevo de Anasagasti influyen

Iñaki Landa

Iñigo Landa

A lo largo de su trayectoria política, en especial, a raíz de lo que conocemos como «Guerra del Golfo» (Conste que no me refiero a Juan Carlos Borbón) Anasagasti se ha caracterizado por su crítica pública a la institución monárquica. Tras el caso Nóos, lo acontecido en la cacería de elefantes de Bostwuana, el affaire con su enésima amante Corinna…, en un momento en el que la Corona heredada del Franquismo parecía no estar ya al abrigo del espeso manto de silencio que impedía cualquier discurso contrario a ella y en el que algo parecía estar cambiando en el trato que tanto la Prensa como la Sociedad española le dispensaba, el autor de ‘Una monarquía nada ejemplar» (Ed. Catarata) quiere alertar sobre la intensa y continua campaña de marketing que según él se está orquestando para distraer la atención de los turbios asuntos que rodean a esa familia tan «real» como presuntamente corrupta.

Yo mismo soy el único denunciante en el ámbito de la Jurisdicción Penal y, lógicamente, el único que ha podido ser respondido mediante Auto del Tribunal Supremo con lo esperado : «La figura del rey es inviolable«.  Y eso que aproveché esa paréntesis de 13 días en los que ese personaje que llegó a jurar los Principios Fundamentales del Movimiento, por no estar, ni estaba aforado de forma express por sus principales valedores: el Partido Popular y lo que queda del Partido Socialista Obrero Español.

Tiene por delante las demandas en la Jurisdicción Civil, por paternidad. La no aceptada a Albert Solá y la aceptada a trámite interpuesta por una ciudadana belga. Normal. La mujer, por edad aún mayor que las Infantas (la imputada y la absorta) no puede más que reclamar dinero, compensación o indemnización… En plan Don Leandro. El jaleo es que el ciudadano catalán es, también, por edad,  mayor que Felipe VI. Todo un culebrón sucesorio de los que se guionizan en un Sálvame de Luxe o cualquier cutre programa al uso en ‘Tele-Circo’

Pero, volviendo a la citada  campaña de lavado de imagen que empezó tras la abdicación de Juan Carlos y la coronación de  Felipe, al que se presenta como un joven sensato, moderno, muy bien preparado (hasta se le llama sarcásticamente ‘El Preparao’) y, sobre todo, como un símbolo de ejemplaridad. (¿Ejemplaridad de qué?) la tarea consiste en diferenciar al hijo del padre y dotar a la institución, ante la falta de legitimidad democrática, de esa ficticia ejemplaridad y transparencia que en el pasado han brillado por su ausencia.

Con este libro, Iñaki Anasagasti quiere evitar que la anestesia, la amnesia y los mecanismos de censura vuelvan a surtir efecto y para ello recuerda y relata las andanzas personales y políticas de Alfonso XIII, Juan de Borbón y su hijo Juan Carlos hasta llegar a Felipe VI, quien lleva la pesada carga de una historia familiar e institucional muy alejada de la idílica imagen de respetabilidad y ejemplaridad que tanto se empeñan en transmitir.

Todo ello porque, según el senador jelkide, “nos siguen argumentando que no hay mejor organización institucional que la monarquía parlamentaria. Y la explicación de oro que nos esgrimen es que es útil y va a ser ejemplar”. De ahí que “con este libro sólo quiero poner mi granito de arena para aproximarnos a quitar la máscara a una institución que no es útil, no ha sido ejemplar, no es democrática, no es la más barata y encima ni ha arbitrado ni ha moderado nada, ni va a poder arbitrar ni moderar nada. Y solo esperar que la ciudadanía termine de abrir los ojos y, sobre todo, que le dejen abrirlos.»

Poco más que añadir salvo recordar que entre mis «debedores» de cañas apostadas se encuentra él. Lógicamente, en conciencia, se la debo condonar  porque le debo más de un menú del día pero, quede constancia en negro sobre blanco que hace todo un embarazo al uso (9 meses) le aposté que Cristina Borbón acababa en el banquillo. Y así ha sido. La tenacidad de un Juez-Instructor, venciendo todo tipo de presiones en la antesala de su jubilación, y publicaciones como las de, entre otros, Anasagasti, guste o no guste a quién o quiénes sean, también influyen.

* Iñigo Landa (Bilbao, 1967) es Jurista.

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