Rápido y duro

RAFA HIDALGO

Rafael Hidalgo

Nadie nace sabiendo lo que cuesta tiempo adquirir, que no es otra cosa que la sabiduría que se desarrolla con la reflexión y la experiencia, como es el caso del tratamiento del coronavirus en el que a falta de vivencias anteriores se ha tenido que recurrir al sentido común. Así, a secas, con desigual fortuna, ya que entretanto la inmensa mayoría de los países han optado por una política mixta que ha sido la de pensar más en no deteriorar la economía dejando el tema de la salud en un segundo plano, otros, que no llegan a la docena en el mundo han adoptado el camino de apostar por una sola opción, que no ha sido otra que la salud, de una manera inequívoca.

Así por ejemplo Nueva Zelanda, uno de esos países de excepción que con esa política exclusivista había erradicado el coronavirus, se ha encontrado ahora que han aparecido en su capital Auckland (más de 1,5 millones de habitantes), 3 casos de contagio, tres,(y no me he dejado ningún cero detrás) y su gobierno fiel a su política ha actuado según sus manifestaciones, «rápido y duro», aislando de inmediato a la ciudad durante tres días. Produce una sana envidia este tipo de actuaciones en comparación con las tibias, dubitativas y lentas decisiones que se están desarrollando por el mundo, no siendo nosotros, lamentablemente, una excepción a señalar.

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