El beso del colibrí

Txile Aconcagua

Nace la lavanda llena de color y
belleza sin saber que enamorará al colibrí
resultándole imposible rehuir de su influjo, su sabor y olor lo embriagan e hipnotizan.

Es consciente de que no puede vivir sin ella, de que la necesita.
Con el baile de sus alas permanece inmóvil observándola seducido,
preso de su boca con su néctar se alimenta llenándose de mariposas su corazón mientras la besa.

Y sin decir una sola palabra a través de sus ojos todo su amor le profesa.

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