La vida es puro teatro

Rafa Herce

Rafa Banarte

Hemos oído muchas veces esa frase. La verdad es que muchas veces -seguramente demasiadas- tendemos a escondernos debajo de una careta, una máscara, que oculta nuestra realidad, incluso a nosotros mismos. Otras decidimos quitarnos todo tapujo y mostrarnos cómo somos… abriéndonos al mundo, aunque sea en momentos contados.

Cuando nos sentamos en el patio de butacas ante un escenario, es muy fácil ver en la ficción pactada una parte de nosotros mismos, una parte que muchas veces nos hemos empeñado en esconder tras esa máscara que hemos ido construyendo día tras día. Eso es así porque la representación es un girón de la propia vida en las que se muestran diferentes personajes  que dejan ver su máscara y lo que oculta y, por muy especiales que creamos ser, alguno de nuestros innumerables vértices estará  mostrado en la realidad que se refleja en escena.

Si “la vida es teatro” nos podemos plantear si “el teatro es vida”. La respuesta es afirmativa. De hecho una representación funciona cuando el que la ve la cree real, tan real que le hace reír, llorar, callar, pensar…  la ficción pactada deja de ser  ficción para convertirse en realidad en la mente de quien la percibe.  En el escenario recreamos situaciones y damos carne a personajes, que trasmiten, comunican, sentimientos, mensajes, ideas y valores.

Las actrices y actores encarnan personajes y crean situaciones. “Encarnar” hace referencia a “dar carne” a dejar que el personaje, que hasta ese momento solo ha sido una serie de parlamentos en un papel, tome forma corporal gracias a que la actriz o el actor le presta su cuerpo, su carne.  Esto es la base de lo que entendemos por “teatro”, esto junto a la  superposición de diferentes artes, escenografía, música, luz, coreografía, estilismo…

Para experimentar todo eso, para acercarse a  ese mundo virtual que se hace realidad, Banarte Antzerki Taldea viene organizando desde su fundación los Talleres de Teatro. Lo hace aquí cerca, en Abadiño, y permite a cualquiera experimentar  con el teatro, en realidad con las artes escénicas, conociendo en primera persona las herramientas y las técnicas que permiten ceder tu cuerpo a un personaje y hacerlo real en la mente de quien esté mirando. También nos da la oportunidad de ver y aprender el entramado existente tras una representación y el juego de diferentes artes que se usan en la misma. En realidad, nos permite adentrarnos en el mundo de la creación escénica que va desde la escritura-lectura dramática hasta la interacción de las otras disciplinas que ayudan a formar la totalidad del espectáculo montado y expuesto.

Por todo ello, el teatro proporciona una serie de habilidades y conocimientos que dan herramientas para el desarrollo personal  y social. Desarrolla la autoestima y el empoderamiento, haciéndonos conscientes de quiénes somos y de cómo somos. El «aquí y ahora» imprescindible en el trabajo teatral hace que el tiempo que estemos en la actividad sea un tiempo exclusivamente nuestro, rompiendo con la rutina diaria y desconectando con el mundo «real». Un tiempo propio que nos libera y recarga nuestras baterías para seguir en la rutina.

El actor o la actriz solamente tiene su cuerpo para ceder al personaje que debe encarnar, parta permitir que otro y otra utilice su físico para mostrarse ante el público. Para eso es fundamental conocerse con la mayor precisión posible, tanto física como mentalmente. Tenemos que saber de dónde partimos (que «defectos» tenemos) y hasta donde podemos llegar con nuestro físico. Controlarlo con exactitud en los movimientos y en la voz, a la vez que somos conscientes de donde estamos y de lo que hacemos, sabiendo que el objetivo es llegar al espectador.

No es un camino fácil, al contrario, es un aprendizaje arduo e infinito. Pero el cual te da un conocimiento y unas habilidades que son de uso inmediato en la vida diaria, en tus relaciones con los demás. Esa es la parte «terapéutica» de la actividad teatral, la que hace que una persona pueda superar la timidez, descubra habilidades insospechadas y se vea de una forma totalmente nueva.

«La vida es puro teatro» y la frase está acertada. Como tal, como teatro que es, se puede ensayar y cambiar. Muchas de las cosas, de los puntos erróneos, que tenemos, se pueden corregir en las tablas de un escenario, cuando nos miramos a nosotros mismos y a los compañeros y compañeras, cuando nos miran los compañeros y compañeras y nos los señalan.

Además, el teatro, abre un mundo nuevo que nos acerca a la cultura. La lectura de obras literarias y su análisis, la crítica, el entender muchas formas de comunicación que, en nuestra vida diaria pasan desapercibidas al no dedicarle el tiempo suficiente. Se entra en el mundo de la cultura por la puerta grande, en se empieza a ver y vivir una relación diferente con la danza, el movimiento o la poesía.

En definitiva, acercarse al teatro es mucho más que una mera actividad durante dos o cuatro horas a la semana. Es entrar en el conocimiento de uno mismo, fomentar la memoria y la crítica, acercarse a los demás y saber, en cada momento donde se está.

Así que si alguna vez has tenido la curiosidad, ahora tienes la oportunidad de hacerlo solo tienes que acercarte a Banarte Antzerki Taldea  y  sumarte al 13º Taller de Teatro, Curso 2021-2022. Ponte en contacto con nosotros escribiéndonos a la dirección de correo electrónico banarte@gmail.com. Más información sobre el curso en la web  http://banarte.net

Ayúdanos a crecer en cultura difundiendo esta idea.

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