Mohamed VI y sus chantajes

RAFA HIDALGO
Rafael Hidalgo

Los 14 kilómetros que separan los continentes africano y europeo son una permanente tentación para una buena parte de los habitantes tanto del norte africano como de los subsaharianos a la busca de un nivel de vida superior al que tienen porque por mal que les vayan las cosas por Europa siempre serán mejor que las que tienen ya que estas son calamitosas. Empeñan a toda la familia para obtener fondos con los que pagar a las mafias su transporte por medio de pateras y una ruta muy empleada es la que une Marruecos y España a través de esos 14 kilómetros de agua.

La Unión Europea en un intento de frenar la avalancha migratoria que se puede producir utilizando esa vía, compra a Marruecos los servicios como guardián del paso y a tal fin les paga por ellos 13.000 millones de euros en los 14 años últimos, es decir unos 1.000 millones al año.

Sin embargo Mohamed VI, rey de ese país, podrido de dinero (se le calcula un patrimonio superior a 5.000 millones de euros), nos chulea como y cuando quiere no solo dejando pasar a los migrantes que están a la espera de encontrar una situación propicia sino que incluso les empuja a hacerlo sabedor de su posición de fuerza. Europa, y España con ella, celosos de su posición de comodidad y conscientes de que una avalancha incontrolada de migrantes africanos podría suponer para ellas una auténtica crisis política, aguantan ese tipo de desplantes como mal menor.

Esta política marroquí que no es otra cosa que un chantaje derivado de su posición de fuerza, está regido por un rey al que su pueblo le importa un bledo utilizándolos como carne de cañón para la obtención de sus fines ya que buena parte de esas «ayudas» europeas engrosarán, a buen seguro, sus bienes materiales de los que conviene hacer un recordatorio para situar el talante de este individuo.

Dispone este sujeto de dos aviones privados más los que puede utilizar de las Fuerzas Aéreas. Doce palacios, 12, siempre a punto atendidos permanentemente por 1.200 personas por si a su majestad se le ocurre ir a cualquiera de ellos sin previo aviso. 600 coches de alto standing. Multitud de relojes de pulsera de más de 1.000 euros cada uno. Un yate de 70 metros de eslora. Una dotación anual por parte de su Gobierno de 250 millones de euros para atender los gastos familiares….

Pero se está abriendo paso la idea de que el chantaje de Marruecos esconde una finalidad de mayor calado que la de obtener 1.000 millones al año -que tampoco es mala-  por hacer de guardián de la frontera con España, finalidad que no es otra que la de que Europa siga a EEUU para el reconocimiento de la soberanía sobre los territorios ocupados ilegalmente desde 1975, una vez que Binden no ha modificado el acuerdo de Trump que reconocía el derecho de Marruecos a ocupar los territorios citados. De cualquier forma, subcontratar la vigilancia fronteriza a gente sin escrúpulos no hará de ello sino una fuente de conflictos permanente.

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