VIAJAR CON… | XABI LOZANO | Welcome to the hotel California

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Xabi Lozano

Hace dos meses comenzaba a colaborar con Mugalari escribiendo sobre mi primera aventura como mochilero por tierras asiáticas, ya lejana. Tras una ausencia de varias semanas, me vuelvo a animar a teclear para contar mi último periplo, esta vez al otro lado del Atlántico; de un extremo a otro del mundo.

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‘En el camino’ de Santa Cruz. | PHOTO | Xabi Lozano

A finales de verano, al igual que hizo Jack Kerouac (1957) en su fabuloso libro En el camino, puse rumbo a ‘Frisco’ con ganas de descubrir el norte de California—en avión, eso sí, y no como Sal, el protagonista de la novela del literato de la ‘Beat Generation’, haciendo autostop y subiendo a trenes en marcha por la Ruta 66—. Comenzaba mi American Dream.

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Santa Cruz. | PHOTO | Xabi Lozano

Ya desde el aire, justo antes de aterrizar, observé el famoso puente Golden Gate que tantas veces me había mostrado el celuloide. Y es que San Francisco es una ciudad de película, a todos los niveles: quién no ha visto por la pequeña o la gran pantalla las persecuciones de Steve McQueen y su Ford Mustang colina arriba y abajo entre los célebres tranvías, a Clint Eastwood o a Sean Connery escapándose de Alcatraz, el cruce de piernas de Sharon Stone ante la mirada de Michael Douglas en una comisaria de la ciudad, a Harry “el sucio” repartiendo leña por los muelles, a Dustin Hoffman recuperando el amor de Elena en Berkeley tras ser seducido por Mrs. Robinson en El Graduado, o incluso a los X-men salvando al mundo en el Golden Gate.

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Puente Golden Gate. | PHOTO | Xabi Lozano

Mi bienvenida no pudo ser más ‘movida’: en mi primera noche, un terremoto de 6,1 grados Richter sacudió mi cama despertándome a las 3 de la mañana. Por suerte, aunque dejó daños importantes en la zona de Napa, ni se acercó a aquél de 1906 que, literalmente, arrasó San Francisco, dejando numerosas víctimas.

Si subes temprano a Twin Peaks, las montañas gemelas, puedes observar la ciudad amaneciendo bajo su característica niebla. Y a medida que se va disipando esa bruma, se van resaltando las 11 colinas con sus distintivos barrios: Mission, Castro, Japantown, Chinatown, Haight Ausbury, el parque Golden Gate —que traza una alargada línea hasta la playa— o el Centro Financiero coronado por el edificio Transamerica Pyramid. Al fondo, la espectacular bahía con el Golden Gate a la izquierda —que lleva hasta el bonito pueblo pesquero de Sausalito— y el Bay Bridge a la derecha, que une la península con Oakland. Entre un puente y otro, la prisión de Alcatraz y los famosos muelles (o piers) de San Francisco, repletos de focas desperezándose ante los primeros rayos de sol.

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Bay Bridge. | PHOTO | Xabi Lozano

Pero antes de patear la ciudad decidí alquilar un coche y recorrer parte de la costa oeste hasta Santacruz, con una parada en Half Moon Bay para degustar el clásico bocadillo de langosta mientras observaba de fondo las desmesuradas olas de Mavericks. Otra escapada de dos días me llevó a los viñedos de Sonoma y Napa Valley para paladear los afamados caldos de sus bodegas. Por último, una visita rápida a la Universidad de Berkeley, origen de numerosos premios Nobel.

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El tranvía típico de San Francisco, reclamo turístico. PHOTO | Xabi Lozano

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San Francisco. | PHOTO | Xabi Lozano

Pero la parada más destacada de mi viaje fue, sin duda,el Parque Nacional de Yosemite: más de 3000 km2 de vegetación, cascadas y picos de fama mundial como El Capitán, los Tres Hermanos o Half Dome (a los amantes de la escalada seguro que les suena más de uno).

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Yosemite. | PHOTO | Xabi Lozano

Es un paraje inigualable con unas vistas panorámicas espectaculares desde cualquiera de sus cumbres. Además, en Mariposa Grove, pude ver de cerca la descomunal belleza de las secuoyas gigantes, los organismos vegetales más grandes del planeta; unos árboles rojizos que viven entre 2.000 y 3.000 años y que pueden alcanzar alturas de hasta 85 metros. Rodeado de ardillas, ciervos, osos y demás fauna y flora, recorrí kilómetros y kilómetros en cuatro días, pero no fueron suficientes, me quedé con ganas de más.

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Un secuoya de Yosemite. | PHOTO | Xabi Lozano

Para terminar mi periplo, más San Francisco, una ciudad de la que me llevo recuerdos especiales y a la que volveré a degustar una de esas enormes y suculentas hamburguesas ‘full-equipped’.

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Carretera de Yosemite. | PHOTO | Xabi Lozano

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Murales de ‘Frisco’. | PHOTO | Xabi Lozano

* Xabi Lozano es un traductor trotamundos. 

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